Así habló Kusturica

©VLOVEstudio a Pedal

No es lo que digás. Es lo que hacés después de lo que decís. Lo que hacés con lo que decís. Lo que los demás hagan con tus palabras y cómo te las devuelvan. Es tu cabeza aplastada contra el televisor y el calor provocando surcos de sudor envenenado por la miseria diaria, que sin embargo hidrata la esperanza de un mañana posible. Porque estamos programados para sobrevivir. Claro que eso sólo ocurrirá si movés aunque sea un dedo en alguna dirección distinta. Si te dejás entrar por sonidos no antes emitidos. Si lográs que la música sea algo más que restos de dulce en las uñas pintadas para rascarse el maquillaje de ciudad barata y máquina.

Para todo esto, hay que hacer la revolución en uno. No mirés afuera ahora, no esperés de los demás un puto minuto de contemplación. Revolucionate, saltá las paredes de tu mente. Integrate a la coreografía del baile de la redención.

Nacido en 1954, Kusturica creció como hijo único en una familia musulmana secular en Sarajevo, la capital de la república yugoslava de Bosnia y Herzegovina. A los 18 años fue enviado a Praga para estudiar en la escuela de cine del Estado checo, en parte gracias a la ansiedad de los viejos Kusturica por la participación de un entusiasta Emir en actos menores de delincuencia juvenil. No tardó mucho en hacerse notar. Para sus 40 años, allá por el 2004, ya había ganado la mayoría de los premios más importantes del mundo que el cine tiene para ofrecer.

La música

Los músicos estamos diseñados para hipnotizar audiencias alrededor del mundo. Nacimos para hacer felices a las personas, para que regresen a sus casas con un mayor y mejor pensamiento sobre la vida que cuando se fueron.

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Con la bandas no tratamos de ocupar las mentes de las personas con frecuencias, baladas o sonidos, porque creemos que no es suficiente. Intentamos ser muy sinceros y heredarles todos los patrones musicales que los Balcanes ofrecen. Esto creemos que sostiene el romance con la audiencia argentina, que funciona a causa de elementos muy básicos: tocamos música que es originaria de los Balcanes, la cual creo que tiene muchas influencias y similitudes, mezcla de razas, de temperamentos, miles de posibilidades existenciales. Tal como acá.

Pongo mis ideas en práctica. Esa debe ser la razón por la cual la gente me odia.

La idea cuando creamos los shows es montar un enorme espacio para experimentar, para probar elementos que normalmente la gente no imagina juntos. Nadie que va al estadio donde tocamos se puede resistir, porque esta música no es pretenciosa, combina ideas muy populistas con letras atractivas y un enfoque que te involucra con la música que está sonando. La música lo es todo.

La música mezclada con la producción de pastillas, éxtasis y todo lo demás resulta en un ritmo tecno muy primitivo, que nos conecta en realidad con la música africana, y busca hipnotizarte con su simpleza, con el intercambio de unas pocas notas. Nosotros en cambio hacemos música muy barroca, pero en realidad atraemos mucho más porque liberamos mucho más. Hipnotismo versus liberación.

Las películas

Hacer películas es un trabajo peligroso, porque siempre estás en el centro del universo al hacerlas. Y si sos lo suficientemente talentoso como para ver y entender el espacio, reducido al trasluz de algunas lentes, entonces podés maximizar la idea inicial antes de que se pierda, se degrade, en el proceso de meterla de nuevo a la pantalla.

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Cada set de filmación elegido tiene que encajar en la idea de la escena. La elegancia está predeterminada por los lugares que hemos encontrado, la profundidad y los bellos colores de esos lugares. Y dentro de ese contexto, podés poner e integrar el movimiento y los actores de la manera en que pensaste. La poesía, en todo esto, es básicamente el juego del kitsch, de este increíble movimiento de señales en esas áreas, desde los gansos hasta los patos y los perros; la conclusión es que nunca perdás el ruido de la vida ¿Entendés?

Cuando haces películas en la manera que yo las hago, inviertís todo lo que tenés, y lo hacés como un loco maníaco. Pero, ¿cuánto me involucro en lo que produzco y en el lado del negocio de mis películas? Nada. Probablemente esa sea la razón por la que aún estoy vivo. Porque nunca lo hago

El deporte y Santa Maradona

Para Kusturica, Maradona fue el mejor futbolista de la historia – “el último dios real del juego”. Y completa: he estado dando vueltas con gente muy famosa, pero ninguna genera el efecto que Maradona provoca; la gente tiembla en su presencia.

Muchos sólo recuerdan a Maradona por sus partes malas. Pero él era un genio, alguien que nos levantó, haciéndolo también con él mismo, hasta el nivel de los dioses. Cuando él dijo, después de que marcó el gol en México, que había sido la mano de Dios, a mí me hizo creer que realmente lo fue. Como es normal, hay siempre una fila de hijos de puta para tirarte cada día al barro. Pero debemos permitirnos volar de vez en cuando; todos tenemos derecho a sentir alegría de tanto en tanto, o no somos nada. En eso Maradona fue fundamental.

Novack Djokovic me cae súper bien. Mirá qué diferencia: Serbia invierte cinco millones de euros en deporte y hay una esperanza como él, que espero siga inspirando a todos. Inglaterra invierte cuarenta y no tiene un deportista como éste.

…lo que Emir hace siempre es poner al ser humano en el centro. Eso es lo que le importa. La política, la nacionalidad, la guerra – pasan a formar parte de la escena, alrededor de la persona; eso es todo…”

Nele Karajlic, cantante de su banda y uno de los más estrechos colaboradores artísticos de Kusturica por más de veinte años

Políticamente incorrecto y la utopía

Creo que las potencias, los imperios, acusan a otros países de violar derechos humanos cuando son ellos que los violan y los que patentaron ese comportamiento. Tengo esperanzas puestas en los cambios que pasan en este momento en el mundo. Argentina, por ejemplo, está mucho mejor ahora que la primera vez que vinimos, en el 2001.

Dijo acerca de los censores ingleses, que le solicitaron quitar una escena de Life is a Miracle en donde un gato se abalanzaba sobre una paloma muerta, que duraba tan sólo dos segundos: simplemente no lo entiendo. La paloma ya estaba muerta, la encontramos en el camino. Y en ningún otro lado nos han censurado. ¿Cuál es el problema con los ingleses? Matan a millones de indios y africanos, y sin embargo se vuelven locos sobre las circunstancias de la muerte de una sola paloma serbia. Me conmueve que protejan la vida de las aves serbias tan queridas, pero están locos. Nunca voy a entender cómo funcionan sus mentes.

Esta es mi utopía - declara. Perdí mi ciudad (Sarajevo) durante la guerra y ahora es mi casa de nuevo. Las ciudades se terminaron para mí. Pasé cuatro años en Nueva York, diez en París, residí en Belgrado por un tiempo. Para mí esas ciudades ahora son sólo sus aeropuertos. Las grandes ciudades son lugares humillantes para vivir, sobre todo en la parte norte del mundo.

Kusturica está planeando una película como parte de su cruzada contra el consumismo, donde la hija de una prostituta huye de la ciudad con un chico de campo. Dicen que soy un conservador, pero no lo soy. Yo quiero que haya una alternativa, para tener otras opciones y no sólo el actual modelo autoritario, corporativo. Para mí no ha habido un cambio tectónico en el mundo y el control corporativo se ha convertido en el nuevo bolchevismo. Sé que es una locura, pero quiero crear un lugar donde la gente pueda volver de una manera organizada a pensar diferente, a pensar sus propios pensamientos.

Fuentes: Diario “The Guardian”; diario “The Telegraph”; diario “The New York Times”; sitios: Indiewire, ImDB, Maestros del Cine, Wikipedia; diario “La Voz” de Córdoba.