Aston Barrett

Los Llorones de Jamaica

©VLOVEstudio a Pedal

Se cree que la esencia de la cultura africana es la humanidad y la espiritualidad, que contrasta con lo inhumano de la cultura basada en Europa, occidental o de los agnósticos.

Anand Prahlad

No era cualquiera. Era Aston. Único sobreviviente de los originales Wailers; y no es esto una mera referencia cronológica o un recurso de la retórica.

Aston: Esta es mi cuarta vez en Argentina, y mi segunda vez en San Juan. Dos de cuatro no es mala relación.

Aston Francis Barrett nació un 22 de Noviembre de 1946 en Kingston, Jamaica. En ese entonces, UB40 no había reversionado aún su radiado Kingstown Town, la canción de Lord Creator que recorrió el mundo durante el inicio de los ’90 de la mano de los ingleses.

“Family Man”, como lo llaman los amigos del barrio, los “cumpas” de Maryland o Kingston Town, se volvió mundialmente conocido especialmente por su participación como bajista y director musical de The Wailers durante su época de mayor éxito.

Con su hermano, Carlton “Carlie” Barrett en la batería, Aston contribuyó a crear las bases rítmicas esenciales para lo que luego sería el éxito mundial de Bob Marley entre el ’69 y el ’81, año de su muerte.

Inclusive, Barrett sería uno de los primeros en incorporar al reggae una máquina de ritmos (drum machine), cuando los Wailers grabaron No Woman No Cry, So Jah Seh, y Johnny Was.

Aston: De niño tenía que escuchar lo que la radio pasaba. Jamaica no estaba tan avanzado en aquellos tiempos, por lo que escuchábamos soul, merengue, soca. Escuchábamos también mucho blues americano. Solía escuchar mucho a Elvis, y también a Little Richards, Fats Domino, Bill Halley, Joe Cocker, The Drifters, ya te imaginarás cómo era eso.

Podríamos especular que el rol del bajo eléctrico en el reggae fue establecido fundacionalmente por Barrett. Un sonido redondo, ampulosamente grave, de fraseos melódicos y armoniosos, de silencios que jugaban a la rayuela con las canciones también. La fuerte presencia que las líneas del bajo de Barrett tenían en las mezclas de los temas de Wailers, redefinieron la participación del bajo en el reggae moderno: silencios en el primer beat del compás, tresillos de corchea, riffs al unísono con la guitarra y juegos de llamada y respuesta como jugosos contrapuntos con la voz de Marley.

Aston: La música reggae es un mensaje desde el alma de la cultura roots, para todas las edades, en todos los tiempos. Es nuestro ritmo (latido, pulsión). Es universal.

Esta música lleva un mensaje del espíritu, que viene desde el Rey Salomón. Nosotros somos voluntarios, mensajeros. No importa si el mundo está en crisis.

Ese contacto íntimo, la entremezcla del reggae con la religión mediante el movimiento rastafari, le da un baño espiritual a cualquiera de las acciones que, los realmente comprometidos con esta cultura, desarrollan donde fuere. The Wailers giran constantemente por todo el mundo, participando en acciones humanitarias. La crisis global los motiva a dar parte de sí para ello. Pero no tiene que ver con lo económico, sino con lo espiritual.

Anand Prahlad, autora de Reggae Wisdom, un libro que recopila las vivencias y el mensaje filosófico del reggae en los últimos cuarenta años, nos cuenta: “Mientras las prácticas específicas de las religiones pueden variar, la mayoría comparte cierto concepto común, características derivadas de las religiones africanas; por ejemplo, rituales con panteones de espíritus, bailes sagrados, tocar el tambor y cantar, símbolos que reconocen el poder de la tierra, posesión, y múltiples conceptos de lo que llamamos alma.”

Aston: Nosotros hemos estado en proyectos que buscan ayudar a gente en todo el mundo en particular con las Naciones Unidas, porque creemos en ellos. Creemos que algún cambio puede venir de ellos.

Estoy rodando desde el 1969. Antes de Bob, con Bob y después de Bob.

Hoy existe un problema global, en todo el mundo, y nosotros intentamos ayudar a mantener la gente joven encaminada.

Cada tanto, volvemos a Jamaica para renovar la energía, las raíces, y mantener el mensaje.

Nosotros somos esencialmente los mismos, somos como leopardos: nunca cambiamos las manchas (“we never change the spots”, proverbio gringo equivalente a “la mona, aunque se vista de seda, mona queda”. Claro, un poco más espiritual).

Y Aston cuenta esto cuando le preguntamos si cambian de participantes en la banda. Es toda una definición. La banda no es lo importante, el mensaje lo es. Y los ejecutantes son manchas del leopardo, algunas con más protagonismo que otras, pero siempre el mismo animal.

Aston: De todas maneras, tenemos algunos nuevos talentos dando vueltas con nosotros.

Pero, ¿dónde duerme la siesta Aston? ¿Dónde toma el café de las mañanas, o se ceba el mate del parque? ¿Cuál es su semita casera preferida? Todos, aún los más viajados, tenemos un rincón en algún norte.

Aston: Vivo en América y Jamaica. En Estados Unidos vivo en Maryland y soy ciudadano de allí. Pero me siento un ciudadano del mundo, nacido en Jamaica.

Es genial viajar por todo el mundo, conocer nuevos amigos y culturas. Aunque nuestra cultura esencial, no cambia.

La música argentina tiene mucho de las raíces que nos recuerdan a la cultura reggae; música es música y la vida es música.

Claro que esto no suena igual dicho por Aston: music is music and music is life.

Nosotros nos mantenemos esencialmente los mismos, somos como leopardos: nunca cambiamos las manchas.

Aston: Y por esto es que hacemos reggae, que está en el medio de toda la música: tiene soul, blues, jazz, rhythm and blues.

Aún no hemos tenido la oportunidad de colaborar con bandas argentinas, pero estamos buscando hacerlo, en un futuro muy cercano. Al igual que con bandas de Brasil. Tenemos ganas de combinar ambas cosas.

Estamos buscando nuevas combinaciones de música, con base en el reggae que sean representativas de una música global.

Aston habla bajo, muy bajo. Es una especie de Barry White con anginas. Es un tipo muy cordial, buena vibra.

Cuando intentamos sacarle “el lugar” donde ver a los Wailers sería único, nos desilusiona: no hay tal lugar.

Aston: No hay un lugar en donde sea mejor para tocar que otros. Como dice el dicho, sólo serás tan bueno como tu último show.

Anand Prahlad nos confiesa en su libro: “Amé el reggae como ninguna otra música. Ni siquiera el blues. Amo su audacia, su falta de vergüenza, sus tonos, sus armonías, sus acordes. Amo su ritmo infeccioso, su fuerza espiritual y su insistencia en decir la verdad de la manera más directa y desnuda posible. Amo su militancia espiritual: creo que es la música más militante del siglo veinte. Amo su elocuente articulación del tiempo y espacio neo-africano. Amo cómo conjuga una constante renuncia a la una vida insulsa, a la ideología occidental.”

Un concepto fundamental entre los Rastas es la idea de antigüedad. De acuerdo con su teología, ellos son “el hombre original”, el primero de la creación. Muchas facetas de la religión crecen y se desarrollan desde este punto, incluyendo los dreadlocks, la importancia de la Biblia, el concepto del ital (comida vital de los Rastafari, muy relacionado con el vegetarianismo), la idea de la repatriación y el eje de la profecía.

Aston: ¿Si existe el cielo? Sí, hombre. Es la altura de las alturas. Ahí es donde descansa el Todopoderoso - en las alturas de las alturas. Algunos lo llaman cielo. Pero el cielo en la tierra es el mismo lugar. No es que sea parecido al que está arriba. Es el mismo lugar. Si hacés un viaje por la órbita, el espacio representa la tierra y la tierra representa el espacio. Si no fuera por la tierra, no tendríamos luna ni sol ni estrellas. Todo es y viene de la tierra: El Creador va a tener que regresar a la tierra porque la tierra es la plenitud. Y si no fuera por la tierra, no podrían llegar al paraíso. Lo que puedo decir es sobre lo último que yo sé. Sólo tratá de mantenerte en contacto con el Señor (Jah) y trabajá con él hasta que no quede otro momento.

Como dijo Bob: Habrá una mañana brillante, cuando mi obra haya terminado, volaré para siempre.

Aston sonrió. Con toda la boca, no se guardó nada.

Tamara y Dante tomaron algunas fotos. La banda miraba relajada, en silencio. El show venía corriendo a buscarlos. Pero ellos, no corren.

Ernesto Corona entrevistando a Aston. 2011
Ernesto Corona entrevistando a Aston. 2011